× Disfruta con las creaciones de los fans de Mass Effect. Si tienes una aportación propia también puedes publicarla.

Relato Mass Effect 3:Renaissance

9 años 8 meses antes - 9 años 4 meses antes #122547 por deadbeforedawn
*Añadido capítulo tres
*Añadido capítulo cuatro
*Añadido capítulo cinco
*Añadido capítulo seis
*Añadido capítulo siete
*Añadido capítulo ocho
*Añadido capítulo nueve
*Añadido capítulo diez



AVISO: CONTIENE SPOILERS


Sinopsis: Tras una misteriosa vuelta al mundo de los vivos, la comandante Shepard tendrá que trabajar con un ingeniero especializado en tecnología segadora hasta unos individuos llamados los Nigromantes con misteriosas habilidades bióticas con el fin de recuperar a su tripulación y a su nave, la Normandía. También se las verá con la megacorporación Tytanis y con los últimos segadores sobre la faz de la galaxia.

Cómo jugar con mi FemShep en tu Mass Effect 3 :D
Código de Gena Shepard: 743.Q9G.M17.F8A.JDQ.62Q.1DA.711.966.417.266.177
Mass Effect 3-Nueva partida- Crear rostro personalizado- Introducir código
o

Mass Effect 3-Nueva partida-Crear rostro personalizado-Poner rostro predeterminado de la FemShep-Cambiar cabello al número 2 en negro

Rostro personalizado, segundo cabello en negro

Capítulo 1
He vuelto.

Ese fue el primer pensamiento que recorrió la cabeza de la comandante Shepard al sentir su propia respiración. Sólo segundos después pudo abrir sus ojos y contemplar el cielo nublado de su planeta, la Tierra.

Sonrió para sus adentros. Lo había conseguido.

Intentó levantarse, pero el esfuerzo le fue prácticamente imposible. Fijándose con detenimiento en su alrededor sólo fue capaz de observar ruinas, y lo que debía haber sido el conducto en la periferia de su campo de visión, ahora apagado.

Se dio cuenta de que un gran escombro de concreto bañado en polvo estaba junto encima de sus piernas. Intentó mover su derecha, pero sólo le causó una mueca de dolor.
Oyó un ruido de motor. Levantó la vista al cielo, y una lanzadera cruzó rápida y con ligeros movimientos desviados para posarse con una impresionante delicadeza a cierta distancia de ella. Después, los aullidos guturales de un grupo de cascarones. Rezó para que no la encontraran, ya que, si lo hacían, no tendría ninguna oportunidad contra ellos.

Repentinamente, perdió la consciencia.

Al recuperarla, se alegró de ver a dos soldados de la Alianza contemplando su figura.

-Oh dios mío. ¡Shepard!-bramó uno de ellos - Teniente, tenemos que sacarla de aquí.

-Por supuesto- le replicó el teniente con tono de alivio- Diles a los muchachos que vengan a ayudarnos a sacar a la comandante de aquí.

El cadete corrió exclamando hacia la lanzadera que era un milagro, que la habían encontrado, y en cuestión de pocos segundos otros tres marines ya habían llegado. Se reunieron en círculo en torno a ella y la contemplaron con inaudito asombro.

-A ver equipo, intentemos no dejar a Shepard en peor condición de la que ya está. Jones, Barklay, sostened el escombro por el lado derecho. Thomas, Ramirez, por el lado izquierdo. Yo me las apañaré bien por aquí.

-¿Seguro que no necesita ayuda, señor?- le preguntó el cadete Barklay-

-He conseguido matar a una legión de cascarones con mis propias manos. En esto no creo que necesite ayuda.

-De acuerdo-volvió a hablar Barklay, esta vez con cierto tono de desilusión-

-Muy bien chicos: ¡Una, dos y...!

A decir verdad, le pareció increíble a ella misma el no haber gritado de agonía en aquel momento. Quizás se estaba haciendo la fuerte, o simple y llanamente estaba demasiado cansada para siquiera gritar.

-¡Un poco más, tirad sólo un poco más!
-¡No puedo, vayamos a buscar ayuda!- dijo Bradley desesperado-
-¡Y una mierda, no la vamos a dejar aquí, tirad más fuerte!- gritó el teniente con las pocas fuerzas que le quedaban.

Lo siguiente que oyó fue un ruido de algo de grandes proporciones precipitándose contra el suelo: habían conseguirlo dejarle las piernas libras. Se levantó una nube de polvo, por lo que la comandante no pudo evitar toser con ahínco.

- Agárrese a mi hombro, comandate-le habló la voz del teniente con suavidad.

-Yo le ayudaré con el otro brazo- dijo Ramirez moviéndose rápido hacia el lateral derecho de su posición-

Unos faros con un color azulado brillante aparecieron justo enfrente de ella y la cegaron momentáneamente. ¿Era la luz al final del túnel? ¿Había llegado su hora?. Inmersa en aquellos vagos pensamientos, unas voces le devolvieron a la realidad:
-Túmbese, relájese y no se esfuerce mucho.

-Hay que asegurar la zona de despegue. Ramirez y Bradley, vengan conmigo.

Los tres avanzaron inmersos en una nube de polvo, con la única fuente de luz proveniente de las linternas de sus armas (en el caso de Bradley y el teniente, un fusil de asalto Avenger, en el caso de Ramirez una escopeta Scimitar). Un rastro de sangre recorría toda la calzada.

Subido encima de lo que parecía ser un coche hecho pedazos, una figura humanoide devoraba y despedazaba con saña un cadáver. Percatándose de nuevas presas, levantó la cabeza lentamente hacia delante.

Los mismos aullidos que oyó hace rato. Disparos, sonido de recarga, gritos.
- ¡Ramírez! ¡Capitán, han rodeado a Ramirez! ¡Lo están descuartizando!- chilló Bradley horrorizado mientras disparaba a aquellos humanoides.

-¡Owen, pon esta preciosidad en marcha! ¡Nos vamos de aquí!- dijo el teniente Sanders mientras subía con el cadete a la lanzadera y cerraba violentamente la puerta.
Otro ruido de motor, y la lanzadera se levantó del suelo con una velocidad tan vertiginosa que resultaba mareante y continuó su vuelo.

Shepard observó a Sanders, sentado ahora en uno de los bancos metálicos del vehículo. Había bastantes magulladuras en su brazo, su hombrera estaba ligeramente abollada. Pero a lo que más le prestó atención fue al agujero de bala ubicado en su pecho.
-Resistiré-dijo el teniente como si estuviera leyendo los pensamientos de la comandante-

Ella quiso decirle que por supuesto que lo hará, que ella ha pasado cosas peores, pero estaba demasiado moribunda como para poderse permitir ser sarcástica o hacer una broma. En su lugar, soltó un profundo suspiro de alivio, cerró los ojos lentamente, y, pocos segundos después, cayó dormida.







Capítulo 2

En esta clase de circunstancias, el almirante Steven Hackett habría actuado con discreción.

Hoy no era el caso.

Mirando por la ventana de su vehículo solo pudo observar las calles derruidas de lo que antes había sido la capital de Gran Bretaña. Después de la destrucción de los relés de masa, las flotas que habían ayudado en la batalla por la Tierra habían quedado a la deriva en el sistema solar, en un planeta en ruinas. Los soldados de la Alianza habían colocado campamentos provisionales y tiendas de refugiados sin alimentos suficientes con los que alimentar a seres dextrógiros. El futuro a partir de ahora es incierto, pensó el almirante. ¿Qué sucedería ahora con todas los hombres y mujeres atrapados en la Tierra?. Si bien tenían suministros tales como agua y comida y camas donde dormir, es obvio que en algún momento no muy lejano se acabarían todos los recursos. ¿Y qué sucedería entonces?. Se matarían los unos a los otros, o morirían de hambre.

Habían salido de la sartén para entrar en las brasas.

Hackett se deshizo de todos aquellos pensamientos. Debía centrarse en el ahora. La situación que le había llevado desde la órbita terrestre hasta un hospital londinense en malas condiciones.
Debía centrarse en la comandante Shepard

Gena por fin abrió los ojos, y lo primero que le golpeó fue unos rayos de sol viniendo de la ventana de su izquierda. Se alegró de no haber visto a ningún segador surcando los cielos. Solo una mañana soleada.

Observando su alrededor interpretó que estaba en un hospital. La habitación, a pesar de tener un suelo blanquecino y paredes de un color verdoso claro, tenía un aspecto demacrado y sucio, Los únicos objetos que se encontraban en ella eran una mesilla con un jarrón con flores, una cama y una pequeña mesa con ruedas con diversas medicinas y botes de suero.

Mirando las flores, vio que había una nota al pie del jarro:
Espero que te mejores, comandante Shepard
Un amigo

Shepard levantó una ceja e intentó asimilar quien habría podido escribir una cosa semejante. Supuso que habría sido algún tripulante de la Normandía, que ya habían de haber sido informados de su regreso.

-¿Sabes de quién es?- preguntó una voz con un tono suave, como si estuviera tratando de tranquilizar a la comandante.

La comandante se giró y vio al almirante Hackett con los brazos cruzados en la espalda, ahora contemplando a Shepard.

-Supuse que era tuyo- le respondió ella algo confusa- O de algún tripulante de la Normandía.

-No, no es mío. Según me han contado apareció aquí poco después de que tú llegaras. Y respecto a la Normandía....

Hackett miró a la comandante con aire compasivo.

-Ordené que... se replegaran. Que recogieran a la tripulación y se marcharan. Sin embargo, perdimos la conexión con la nave pocos minutos después.
Shepard se sintió inmediatamente desencajada por su comentario: no sabía cómo reaccionar respecto a eso.

-Lo siento mucho, comandante. No quería perder más hombres de los que ya he perdido, y menos tu tripulación.

Hackett suspiró con melancolía y bajó la cabeza de forma sumisa. Gena no estaba enfadada con Hackett: sabía lo que era perder a un tripulante, y sabía lo que es la desesperación de no poder salvar a todo el mundo. Sólo se sentía frustrada y profundamente dolida.

-No es culpa tuya, Hackett-le replicó- Yo habría hecho lo mismo. Te comprendo.
Tras unos segundos de silencios incómodos, la comandate cambió el tema de conversación.

-Almirante, ¿puedo preguntarle algo?
-Por supuesto.

-¿Qué sucedió con los segadores? ¿Y cómo llegué aquí?
Hackett levantó la cabeza, mirando fijamente a la comandante Shepard.

- Respecto a lo de los segadores, todavía sigue siendo un misterio para nosotros: Simplemente se esfumaron en medio de la batalla. Como si se tratase de marionetas se elevaron hasta el cielo y desaparecieron. Sin embargo, a pesar de ello hemos recibido informes de avistamientos segadores en las aproximaciones de Saturno, pero aún están por confirmar.

"Y respecto a cómo llegaste aquí... esa es otra gran pregunta. Poco después de que abrieras los brazos de la Ciudadela perdimos toda comunicación tuya. Es como si te hubieses evaporado, borrado del mapa. Lo que sabemos es que a continuación fuiste encontrada en lo que parecía ser una sala de control, tirada en el suelo y completamente inconsciente. Fuiste rescatada por una nave de la Alianza y llevada a Londres. Se vieron obligados a aterrizar en el campo de batalla y te tuvieron que transportar a pie. Fueron atacados por cascarones, y desapareciste cuando un edificio se desplomó sobre los soldados que te llevaban..."

-Hablando de soldados de la Alianza, si no recuerdo mal fui transportada aquí por un pelotón liderado por un tal Sanders. ¿Qué tal le ha ido?

-Me temo que no muy bien. Ha fallecido hace pocos minutos. Una herida de bala y diversos rasguños se infectaron, y...

El almirante tragó saliva y le preguntó:
-¿Recuerdas lo que hiciste en aquella sala de control?

Gena hizo memoria y le respondió.

-No, lo siento. Solo recuerdo una breve conversación con el Hombre Ilusorio y con... con Anderson-dijo con cierto tono de sollozo- El resto es simplemente algo borroso, como un mal sueño. Recuerdo ver la batalla en el espacio, acercarme a... a.... No recuerdo más.

-Tranquila, no te preocupes. Has sufrido un fuerte shock comandante. Llevas días sin descansar, luchando contra los segadores, sufriendo la muerte de tus allegados... Es normal que tu cabeza sea incapaz de rememorar ciertos detalles. Ahora solo necesitas descansar.

-Hackett...

-Shepard, necesitas...

-Escúchame Hackett. Descansaré cuando no haya algo que hacer. Ahora por favor, me gustaría tener mi N7 de vuelta.
Hackett sonrió, se llevó una mano a la cabeza y se rascó la frente.






Capítulo 3


Con la armadura N7 ya puesta, Shepard, acompañada de Hackett bajaba las escaleras agrietadas y de concreto de aquel hospital ruinoso, marcado por la guerra, hasta llegar a una puerta de metal vieja con el cristal roto. Al abrirla, la luz del Sol golpeó los ojos de la comandante. Poco a poco, su vista se fue acostumbrando al grado de luminosidad del ambiente, y observó el paisaje.

Pequeñas tiendas de campaña con literas ocupaban junto con cajas de suministros de diversos tamaños y colores ocupaban toda la calle. Civiles, la gran mayoría con heridas y vendas, miraban con aspecto triste a la gente que cruzaba aquel camino. Los soldados de la Alianza estaban en constante movimiento, abriendo las cajas y subiendo en lanzaderas rumbo de nuevo a la ciudad, en búsqueda de más supervivientes.

En medio de la escena, un marine se acercó con paso decidido al almirante.

-Señor, nos han llegado algunas provisiones. Las estamos desempaquetando y distribuyendo por el campamento

-Buen trabajo. ¿Alguna información sobre el equipo Charlie?

- Negativo señor, no han conseguido encontrar el cuerpo del Heraldo por ninguna parte. Sin embargo, parece que han logrado recuperar algunas piezas de otro segador.

-Excelente-dijo Hackett con aire decidido- Avíseme si lo encuentran.

-Lo haremos, señor-dijo aquel oficial de la Alianza poco antes de retirarse-

Poco después, el almirante y Shepard siguieron andando despacio por la calle, observando a los indigentes del campamento. Aquellas camas suaves y la comida caliente eran lo único que tenían después de la batalla por la Tierra, del acontecimiento más grande acontecido en la galaxia desde hace 50000 años.

-¿Buscando...al Heraldo-preguntó Gena con cierto tono de curiosidad-

-Es , por lo que sabemos, el segador más antiguo y poderoso del que se tiene memoria. Encontrar su cuerpo, y recuperar componentes vitales de él sería fundamental para entender su tecnología. De hecho, algunos científicos opinan que podría ayudar incluso a la reparación de los relés.

-Suena demasiado bueno para ser cierto-respondió ella con cierto tono de incredulidad.
.Es demasiado bueno para ser cierto. Quizás sea por eso por lo que aún no hemos encontrado el cuerpo. Si algo he aprendido de la guerra, es que aunque haya terminado las cosas nunca son sencillas.

Siguieron andando por aquella deprimente calle hasta llegar a una pequeña barricada provisional. Justo debajo de ellos, lo que antes había sido la ciudad de Londres, con el Big Ben de fondo. El terreno estaba plagado de escombros y de vehículos carbonizados. Las cicatrices de una guerra aún acabando.

En el centro de aquel paisaje se hallaba lo que antes había sido un segador. Estaba al revés, y su superficie estaba cubierta por una gigantesca grieta. Era increíble que aquel monstruoso sintético no se hubiera partido en dos. Lo que parecían ser varias lanzaderas y un Mako se posicionaron cerca. Unos científicos, acompañados de soldados bien armados, estaban instalando el campamento cerca de aquel leviatán.

Tras un largo silencio, Shepard comenzó a hablar.

-Bueno... ¿y qué hacemos ahora?

-Los soldados están barriendo la capital para poder eliminar a todos los cascarones restantes. Asimismo, también están examinando los segadores para poder determinar...
-No me refería a eso-le interrumpió la comandante- pero gracias por la información. Hablaba sobre la Normandía. ¿Cómo podemos rescatarla?

Hackett respiró profundamente, intentando suavizar las malas noticias.

-Verás, Shepard- dijo el almirante despacio y de forma suave.- Los relés están inoperativos, así que me temo que no hay mucho que hacer. Lo único que se podría intentar sería...

-¿Sí?-dijo ella extasiada-

-Instalar un módulo de propulsión segador. Por lo visto, ese es el método que utilizan para moverse por el espacio oscuro y por la galaxia rápidamente, sin requerir de relés de masa. El problema es que dicha tecnología es inestable. No sabremos cómo podría reaccionar una nave de la Alianza. Si no recuerdo mal, la última vez que incorporaste esta clase de tecnología a tu nave los recolectores raptaron a toda la tripulación.
-Esta vez será distinto. Conocemos los riesgos.

-Aunque conozcamos los riesgos, es demasiado descabellado. Además, me temo que ese no es nuestro único impedimento.

Ella le lanzó una mirada fulminante, y le preguntó:

-¿Cuál es el otro?

-No sé si has oído hablar de Tytanis.

-¿Tytanis? ¿No es una megacorporación multimillonaria sin restricciones gubernamentales?

-Exacto. Al localizar la débil señal que emitía la Normandía, descubrimos que se había estrellado en el planeta Nosaris, que está localizado en un sistema solar que utiliza Tytanis para sus experimentos. Me temo que no nos dejarán inmiscuirnos.

-Pero, pero...somos la Alianza

-Y ellos mueven muchos hilos, y no conocen límites. Me temo que no podremos hacerlo.
La comandante tragó saliva, suspiró y profundamente y bajó la cabeza despacio.

-Lo siento-dijo Hackett-Lo siento mucho.


Capítulo 4


Shepard se marchó de aquella plaza sin ni siquiera despedirse del almirante, simplemente siguió andando por aquellas calles. Intentó evitar cruzar las miradas con los refugiados, que la miraban como si se tratase de una divinidad, de una heroína.
SI fuera así, podría rescatar a su tripulación.

Esos pensamientos solo hicieron que se sintiera mas apenada consigo misma. Había perdido todo lo que tenía en la guerra. Y nunca lo podría recuperar. Ahora su vida carecía de sentido. Esperar. Esperar a que las flotas atrapadas en la Tierra se mataran entre ellas. Esperar a que la flota turiana y la quariana se murieran de hambre debido a la escasez de alimentos dextro. A que todo el esfuerzo que había realizado durante todo ese tiempo hubiera servido solo para caer en una situación todavía más deprimente: la incertidumbre.

No podía quedarse quieta, sin hacer nada. Era una soldado, no valía para hacer demasiadas cosas más. Si esto salía bien después de todo, tendría que empezar a construir una vida normal, casarse y quizás tener hijos... Retirarse del servicio activo y dejar a los cadetes tomar su lugar.

Pasara lo que pasara, ella no saldría ganando en ningún sentido.
Decidió simplemente sentarse en el bordillo de una calle, contemplando los edificios viejos y derruidos de la ciudad.

Uno de ellos despertó su atención.
Era una tienducha bastante simple pero en buen estado, con unas cortinas en las ventanas y una persiana en la puerta. Encima de ella, había un letrero en el que ponía "CERRADO". Por el aspecto, no parecía muy vieja.

¿Qué clase de tienda habría abierto en plena invasión segadora a la Tierra? En medio de su curiosidad, una detonación pequeña se oyó en el interior , y un flash blanco iluminó las ventanas.

Shepard se levantó rápidamente y se acercó despacio al local. Tiró suavemente del pomo y la puerta se abrió. Todo estaba sumido en la oscuridad.
Apuntando con su linterna, vio una caja registradora y varios estantes con cables, tornillos, llaves inglesas y pilas. A primera vista, parecía una ferretería.
En el suelo había muchas piezas de componentes electrónicos desperdigadas por el suelo. Intentó no tropezarse, y alcanzó a duras penas una puerta que desde luego nada tenía que ver con el resto de la tienda.

Una puerta de roble macizo con un pomo de aluminio y un cartelito con una mala ortografía que recordaba que era un área sólo para empleados. La comandante, tras unos segundos de silencio, la abrió. Su sorpresa era mayúscula.

Una enorme alfombra roja cubría toda la habitación. Iluminada por lo que parecía ser una lámpara colgante con forma de bola de discoteca. Había tantas estanterías con baratijas (lámparas de lava, máquinas de bolas de chicle, muebles diminutos, figuritas, un violín de veinte centímetros....) que era imposible no chocarse con alguna.
Aparte de eso, los muebles eran bastante variados. Sillones de agua y una silla con forma de huevo que se podía cerrar parecían ser los únicos asientos. En la derecha de la habitación había lo que parecían ser máquinas tragaperras y una mesa de billar. En la izquierda sólo había estantes con una inmensa colección de cómics y libros de fantasía: Fornax, Mitología turiana, los veinte primeros volúmenes de Historias de la Cripta, un libro enorme en el que ponía Universo fantástico, Anatomía femenina de todas las especies, Cómo cuidar a tu hámster espacial....

En el centro de la estancia había una cama redondeada, también de agua, con varias almohadas de color rosado. Cerca de ésta, una mesita de noche con un despertador con forma de cohete espacial.

A ambos lados de la estancia también había dos escaleras de caracol en un ángulo extraño que daban a una planta de arriba con gran cantidad de puertas de todas las formas y los colores. Incluso había una puerta con forma triangular.

-¿Quién eres?-dijo una voz ligeramente aguda detrás de la comandante, la que recibió un susto de muerte.

-Perdón...lo...lo siento mucho. Sólo tenía curiosidad por saber cómo era esto por dentro.
-No has respondido a mi pregunto-dijo la voz con un tono de picardía.

-Soy la comandante Shepard, primer espectro humano y marine de la Alianza número...

-Sé quién eres- dijo aquella persona, ahora menos irritada- Permíteme que me presente.
Shepard se dio la vuelta y vio a un quariano con una armadura de color granate, de pie en una posición rígida.

-Yo me llamo Daniel.


Capítulo 5

-¿Daniel?- dijo la comandante levantando una ceja- Un nombre extraño para un quariano.
-Es una larga historia.
-Tengo tiempo- le replicó ella con tono de interés.

"Como cualquier otro quariano que se precie, yo crecí en la flotilla, en la nave conocida como la Rayya. Desde que era un niño mostré una inteligencia notable: a los 6 años ya sabía hacer ecuaciones de segundo grado. Cuando tenía trece me interesé por la tecnología geth y decidí trabajar con algunos de ellos que aún estaban inactivos. O eso creía yo por lo menos. Hubo un ligero incidente: con ligero quiero decir que hubo cinco heridos y un muerto. A pesar de ser joven, los almirantes no tuvieron ninguna piedad conmigo. Fui exiliado"
"Triste y apenado, conseguí viajar a duras penas escondido en un crucero de la Alianza a la Tierra, más concretamente a la pintoresca ciudad de Londres. No tuve mucha suerte, pero tras varias semanas de vagabundear y mendigar, fui recogido por un matrimonio humano que no se podía permitir tener ningún hijo. Fui bautizado como Daniel. Fueron los años más felices de mi vida: trabajé como mecánico en el negocio de Dave, leí mis primeros libros de poesía, aprendí mucho.... Hasta me compraban comida dextro para mí solo. "

"Sin embargo, mi vida dio otro dramático giro. Mi familia y yo fuimos a una colonia humana a pasar las vacaciones hace unos siete meses. Quien iba a saber que iba a ser atacada por los recolectores. Conseguimos acercarnos a duras penas a una nave, pero cuando me giré, mi padre estaba petrificado en el suelo, con una especie de pequeño insecto recorriéndole el cuello. Mi madre intentó huir, pero varios drones le agarraron con violencia. Inmóvil, no se me ocurrió otra cosa que huir. Los dejé atrás. Volví a la Tierra. No me hizo falta indagar mucho para saber que tú andabas investigando el tema con Cerberus, y tampoco me llevó demasiado entrar en su red de datos y descubrir que aquellas criaturas eran esclavos de los segadores. Había oído hablar de ellos. Un quariano me contó que eran los dioses de los geth. Desde aquel entonces, dediqué mi vida a investigar sin descanso a los segadores. Su tecnología, su método de cosecha de especies, su existencia en general se convirtió en el eje principal de mi vida."

-Ahora sin embargo- dijo Daniel aclarándose la garganta- me gustaría saber por qué has entrado en mi morada.

- No sabía bien dónde meterme- dijo ella. Nadie, ni siquiera la Alianza en la que se supone que he confiado es capaz de ayudarme.

-¿Qué sucede exactamente?- le replicó el quariano-

Shepard le explicó que su fiel tripulación y sus compañeros se habían quedado atrapados en un planeta selvático, y la Alianza le había prohibido instalar un módulo segador por miedo al riesgo de que ocurriera algo.

El quariano recorrió la habitación con los brazos cruzados, se giró rápidamente y dijo:
-¿Sabes?, me parece que yo puedo ayudarte.

-¿Cómo?-respondió ella incrédula-

-Soy uno de los mejores ingenieros que ha dado la Flotilla. No será difícil instalar tecnología segadora funcional sin problemas. Pero claro, no creo que tú y yo podamos colarnos en uno de esos leviatanes sin ayuda. Los soldados de la Alianza estarán por ahí. Necesitaremos ayuda.

-¿De quién?- preguntó ella incrédula-

-¿Alguna vez has oído hablar de los nigromantes?

Capítulo 6

-¿Los nigromantes?- dijo ella con cierto tono de duda-

-La nigromancia es una clase de biótica muy antigua que fue creada por las legendarias Ardat-Yakshi como muestra de su infinita sabiduría y poder.

-"De acuerdo con antiguas leyendas, esta clase de biótica no se impulsa por elemento cero, sino con un tipo de energía especial llamada oscuridad. La mitología de las Ardat-Yakshi dictamina que la oscuridad se encuentra en el Vacío, el lugar al que se va tras la muerte. No existe ni materia, ni tiempo, ni espacio, ni luz. Sólo una inmensa nada en la que se encuentra suspendido un líquido muy denso..."

-"Por eso y por estar relacionada con la muerte, es un tipo de biótica muy rechazada, e incluso está prohibido su uso en el espacio de la Ciudadela. De hecho, ni siquiera existen implantes para la nigromancia"

-¿Y cómo se organizan?- preguntó Shepard.

- Los pocos nigromantes que existen están unidos en torno a un único culto. Tienen un sistema administrativo envidiable: el Alto Párroco es el que dirige todas las actividades, mientras que el Bajo Párroco se encarga de las relaciones exteriores.

Cualquier decisión que se tome debe ser consultada con el consejo de ancianos, que generalmente son asaris de avanzada edad.

"Asimismo, los nigromantes se organizan en cuerpos, que son una especie de escuadrones que cuentan con su propio líder o "guía". El cuerpo más importante y de mayor élite es Alfa, cuyo líder es de hecho el mismo Bajo Párroco"

-¿Saben los nigromantes acerca de los segadores?- volvió a preguntar la comandante con bastante interés.

- Por supuesto. Los segadores representan todos los ideales de la nigromancia: oscuridad y "caos organizado". De hecho, piensan que formar parte de uno de ellos o ser cosechado es una ascensión a los cielos, en la que pasarán la eternidad como dioses.

-Ya veo por qué es un culto muy rechazado. Sin embargo, ¿cómo se supone que nos van a ayudar los nigromantes a entrar dentro de un segador?.

-Fácil-dijo Daniel de forma sagaz. Los nigromantes son ágiles y muy sigilosos. Las antiguas leyendas contaban que uno solo consiguió asesinar a un poblado entero sin ser visto. Además, seguro que querrían entrar en uno de sus dioses. Al fin y al cabo, les adoran.

-Hay algo en este plan que falla-dijo ella de forma tajante.

-¿Qué es?-dijo Daniel con curiosidad-

-Los nigromantes, según dices, son muy despreciados en la comunidad galáctica. Entonces, ¿qué te hace pensar que hay alguno en Londres?-

El quariano suspiró y camino despacio hacia una puerta de metal maltrecha.

-Los has visto, ¿verdad?

-Sí-respondió él-


Capítulo 7
Daniel estuvo callado mientras abría la puerta trasera hecha de metal hace tiempo oxidado. Había traído su elegante riñonera, sacando las llaves del bolsillo delantero. No le dirigió la palabra a Shepard en todo el camino subterráneo retorcido hasta llegar a una estación de metro londinense apagada y oscura.
Caminaron por las vías unos cinco minutos sin dirigirse la palabra hasta llegar a una de las paradas. Descansaron un rato hasta que la comandante se atrevió a preguntar.
-¿Dónde los viste?¿Y cómo?
-Fue muy deprisa. Estaba caminando por esta parada, buscando piezas y chatarra cuando de repente vi a uno de ellos subiendo la escalera...- Daniel se quedó sin palabras.
De repente, ambos miraron en la misma dirección: se acercaba un revoltijo de sombras.
________
La comandante disparó seis balas contra aquel cúmulo de oscuridad, pero con cada movimiento parecía esquivar el disparo. En un abrir y cerrar de ojos se había posicionado delante del quariano, asentándole un rodillazo en el estómago y haciéndole volar por los aires con sus poderes bióticos al otro lado de la sala.
Aquel ente resultaba ser un turiano, que ahora se había colocado en la espalda de Shepard, agarrándole por las muñecas y lanzándole hacia atrás con un ligero movimiento de brazo. Cuando ella se precipitó contra el suelo, la nariz le estaba sangrando, pero aún así se incorporó e intentó golpear el pecho de su adversario, pero éste fue más rápido y le propinó un gancho de derecha en la cara ,devolviéndole contra el suelo. Aquel hombre se acercó hacia ella, le extendió la mano y sonrió.
-Me llamo Relius-dijo-
________
-¿Re...Relius?- dijo la comandante algo aturdida-
-Sí, así es. Si te estás preguntando cómo he podido hacer todo eso....
-Eres un nigromante-dijo ella con tono de enfado considerable- Uno de ellos.
-Bueno, eso tiene parte de verdad. Permíteme que te ayude.
Relius ayudó a levantarse a Shepard, para después acercarse hacia Daniel.
.Lo sabía-dijo él-Sabía que lo que había visto era cierto.
-Siento si os he asustado. No estaba seguro de si erais adversarios.
-¿Adversarios?-dijo el quariano-Nosotros no hemos venido a causar problemas.
El nigromante le extendió la mano, y él se cubrió la cara.
-¡Por favor. no me pegues!
-¿Pegarte?-dijo el turiano riendo-No voy a pegarte, mi amigo dextro. Sólo quiero que te pongas de pie.
-Ah, bueno...pues gracias.
-¿Nos ayudarás?-preguntó Shepard-
-Ya veremos.

Capítulo 8


Para Garrus Vakarian, ese no había sido su peor viaje. Los había tenido muchísimo más terribles. Recordó una vez que se le fue la mano con la bebida en Thessia...
Se levantó del suelo, se puso la mano en la nuca y se la miró. Tenía un poco de sangre, pero no estaba en posición de quejarse. Miró a su alrededor. El techo estaba completamente destartalado, y una de las paredes de la dependencia directamente se había caído.
Tiró de la puerta hacia un lado para abrirla y siguió avanzando por el pasillo. Una de las cápsulas de sueño se había caído, y el líquido refrigerante estaba por todo el suelo. Consiguió no pisarlo yendo con cuidado (el fluido es altamente tóxico).
Llegó al comedor. Allí, exceptuando que no había techo, estaba todo en condiciones. La nevera estaba abierta de par en par, y la comida tenía buen aspecto. Cogió un yogurt dextro y una cucharilla y empezó a comer despacio.
Al fin y al cabo, se lo merecía.

---

Después de dejar el cubierto en el fregadero y tirar ese aperitivo de media mañana a la basura, continuó examinando las habitaciones. Liara no estaba en su oficina, y no había ni rastro de Ashley. Fue directo al ascensor. Como sabía que no se iba a abrir, agarró las dos puertas y tiró de ellas con gran fuerza de ambos lados para abrirlas. Cedieron, y Garrus se llevó una sorpresa mayúscula al ver que no había su ahora tan querido transporte a la parte superior de la nave; estaba en el fondo, atascado. Se quedó mirando hacia abajo, esperando que funcionara, pero no fue así. Tenía que haber otra manera de...
El cable del ascensor.
Si conseguía amarrase a él y subir, podría llegar al puente.
Había que ser estúpido para no intentarlo.

Capítulo 9


Daniel y Shepard volvieron a la tienducha, y comprobaron que estaba todo en su sitio. En el entretanto, Relius miraba con curiosidad todo el lugar, y apoyó las manos sobre una esfera de color plateado en cuyo interior se oía un monótono zumbido.
-¡No lo toques!-le dijo de forma furiosa el quariano.
-Lo siento-respondió Talmond.
-Sentirlo no le va a quitar las huellas de tus dedos.
Daniel extendió el dedo pulgar e índice en forma de pinza, agarró una toallita de papel y la frotó por la superficie del objeto de forma frenética hasta dejarlo limpio.
-En fin....-dijo el turiano, dando largas-¿Cómo se supone que puedo ayudaros?
Shepard suspiró profundamente, le miró a los ojos y le explicó detalladamente lo que había sucedido: la guerra con los segadores,la pérdida de su equipo, su renacimiento...
-A ver si me entero.¿Queréis meterme dentro de un segador y que extraiga uno de sus módulos de aceleración,esquivando a todos los soldados de la Alianza?
-Esa es la idea-dijo la comandante encogiéndose de hombros.
El turiano rió, luego se aclaró la garganta y le replicó de forma confiada.
-¿Y que se supone que gano yo?
-Cualquier cosa-le explicó Gena.
Relius entrecerró los ojos y empezó a pensar. Algunos segundos después, se le ocurrió una brillante idea.
-Digamos que hay un pequeño negocio que necesito solucionar en la colonia asari de Illium.
-Pero no podrá ser hasta que la nave se arregle-le explicó Daniel.
Su extraño huésped nigromante se acercó a Shepard hasta posicionarse justo enfrente de su rostro. Después, le susurró de forma suave.
-Para asegurarme que al ayudarte cumplirás con el trato,necesitaré un tributo. Y he pensado el objeto perfecto.
-¿De qué se trata?-comentó ella con curiosidad.
-Tu casco. Quiero tu casco de N7. Una vez lo tenga, aceptaré gustoso.
Tras unos instantes de reflexión, la respuesta fue clara y concisa.
-Trato hecho, señor Talmond.
Las dos figuras se estrecharon la mano.



Capítulo 10

Al empezar a deslizarse por el cable del hueco del ascensor, aunque fuera suavemente, las manos le ardían por igual. Ya le había salido una ampolla bastante grande en la palma de la mano derecha, y cada vez que trepaba notaba como la superficie por la que subía le desgarraba la herida lentamente. Garrus estuvo a punto de precipitarse en el vacío, pero consiguió amarrarse con firmeza. Para ser sólo unos minutos, la escalada se le estaba haciendo interminable.

Por fin, cogió algo de impulso y saltó a una cornisa metálica. Sin embargo, ésta era muy lisa, por lo que resbaló sobre ella y cayó, pero por fortuna pudo agarrarse de nuevo al cable y repitió el proceso, que esta vez fue un éxito. Ya en el borde, colocó las dos manos con suavidad sobre la rejilla que sobresalía de la puerta y tiró con mucha fuerza, la suficiente como para agrandarla y así poder pasar. Se agradeció a si mismo su fortaleza física.

Había llegado nada menos que al puente de la nave. La luz del sol se colaba por las brechas en el techo, y el turiano entrecerró los ojos para poder soportarla. Oteando en la distancia vio a Joker saliendo al exterior, acompañado de Javik. Garrus fue a trotes hasta allí, y abandonó la nave. Se sintió cómodo de pisar hierba y de oír el agua con suavidad en el fondo. Las tres figuras contemplaron el cielo, silenciosas durante un rato. Las lunas del planeta, al igual que los árboles, se erguían de forma majestuosa.

-Es...impresionante-dijo Vakarian,asombrado-

-Sí,sí que lo es- le respondió Joker-

-¿Dónde crees que estamos, Jeff?

Mirando al horizonte y de forma calmada, el piloto le contestó:

-Podemos estar en cualquier parte.

Por favor, Identificarse o Crear cuenta para unirse a la conversación.

9 años 8 meses antes #122549 por deadbeforedawn
Sorry por el doble post.Sólo venía a anunciar que estoy trabajando en los capítulos 3 y 4.Con algo de suerte, los tendréis para el fin de semana :)

Por favor, Identificarse o Crear cuenta para unirse a la conversación.

9 años 8 meses antes #123164 por deadbeforedawn
Capítulo 3


Con la armadura N7 ya puesta, Shepard, acompañada de Hackett bajaba las escaleras agrietadas y de concreto de aquel hospital ruinoso, marcado por la guerra, hasta llegar a una puerta de metal vieja con el cristal roto. Al abrirla, la luz del Sol golpeó los ojos de la comandante. Poco a poco, su vista se fue acostumbrando al grado de luminosidad del ambiente, y observó el paisaje.

Pequeñas tiendas de campaña con literas ocupaban junto con cajas de suministros de diversos tamaños y colores ocupaban toda la calle. Civiles, la gran mayoría con heridas y vendas, miraban con aspecto triste a la gente que cruzaba aquel camino. Los soldados de la Alianza estaban en constante movimiento, abriendo las cajas y subiendo en lanzaderas rumbo de nuevo a la ciudad, en búsqueda de más supervivientes.

En medio de la escena, un marine se acercó con paso decidido al almirante.

-Señor, nos han llegado algunas provisiones. Las estamos desempaquetando y distribuyendo por el campamento

-Buen trabajo. ¿Alguna información sobre el equipo Charlie?

- Negativo señor, no han conseguido encontrar el cuerpo del Heraldo por ninguna parte. Sin embargo, parece que han logrado recuperar algunas piezas de otro segador.

-Excelente-dijo Hackett con aire decidido- Avíseme si lo encuentran.

-Lo haremos, señor-dijo aquel oficial de la Alianza poco antes de retirarse-

Poco después, el almirante y Shepard siguieron andando despacio por la calle, observando a los indigentes del campamento. Aquellas camas suaves y la comida caliente eran lo único que tenían después de la batalla por la Tierra, del acontecimiento más grande acontecido en la galaxia desde hace 50000 años.

-¿Buscando...al Heraldo-preguntó Gena con cierto tono de curiosidad-

-Es , por lo que sabemos, el segador más antiguo y poderoso del que se tiene memoria. Encontrar su cuerpo, y recuperar componentes vitales de él sería fundamental para entender su tecnología. De hecho, algunos científicos opinan que podría ayudar incluso a la reparación de los relés.

-Suena demasiado bueno para ser cierto-respondió ella con cierto tono de incredulidad.
.Es demasiado bueno para ser cierto. Quizás sea por eso por lo que aún no hemos encontrado el cuerpo. Si algo he aprendido de la guerra, es que aunque haya terminado las cosas nunca son sencillas.

Siguieron andando por aquella deprimente calle hasta llegar a una pequeña barricada provisional. Justo debajo de ellos, lo que antes había sido la ciudad de Londres, con el Big Ben de fondo. El terreno estaba plagado de escombros y de vehículos carbonizados. Las cicatrices de una guerra aún acabando.

En el centro de aquel paisaje se hallaba lo que antes había sido un segador. Estaba al revés, y su superficie estaba cubierta por una gigantesca grieta. Era increíble que aquel monstruoso sintético no se hubiera partido en dos. Lo que parecían ser varias lanzaderas y un Mako se posicionaron cerca. Unos científicos, acompañados de soldados bien armados, estaban instalando el campamento cerca de aquel leviatán.

Tras un largo silencio, Shepard comenzó a hablar.

-Bueno... ¿y qué hacemos ahora?

-Los soldados están barriendo la capital para poder eliminar a todos los cascarones restantes. Asimismo, también están examinando los segadores para poder determinar...
-No me refería a eso-le interrumpió la comandante- pero gracias por la información. Hablaba sobre la Normandía. ¿Cómo podemos rescatarla?

Hackett respiró profundamente, intentando suavizar las malas noticias.

-Verás, Shepard- dijo el almirante despacio y de forma suave.- Los relés están inoperativos, así que me temo que no hay mucho que hacer. Lo único que se podría intentar sería...

-¿Sí?-dijo ella extasiada-

-Instalar un módulo de propulsión segador. Por lo visto, ese es el método que utilizan para moverse por el espacio oscuro y por la galaxia rápidamente, sin requerir de relés de masa. El problema es que dicha tecnología es inestable. No sabremos cómo podría reaccionar una nave de la Alianza. Si no recuerdo mal, la última vez que incorporaste esta clase de tecnología a tu nave los recolectores raptaron a toda la tripulación.
-Esta vez será distinto. Conocemos los riesgos.

-Aunque conozcamos los riesgos, es demasiado descabellado. Además, me temo que ese no es nuestro único impedimento.

Ella le lanzó una mirada fulminante, y le preguntó:

-¿Cuál es el otro?

-No sé si has oído hablar de Tytanis.

-¿Tytanis? ¿No es una megacorporación multimillonaria sin restricciones gubernamentales?

-Exacto. Al localizar la débil señal que emitía la Normandía, descubrimos que se había estrellado en el planeta Nosaris, que está localizado en un sistema solar que utiliza Tytanis para sus experimentos. Me temo que no nos dejarán inmiscuirnos.

-Pero, pero...somos la Alianza

-Y ellos mueven muchos hilos, y no conocen límites. Me temo que no podremos hacerlo.
La comandante tragó saliva, suspiró y profundamente y bajó la cabeza despacio.

-Lo siento-dijo Hackett-Lo siento mucho.

Por favor, Identificarse o Crear cuenta para unirse a la conversación.

9 años 8 meses antes #123707 por deadbeforedawn
Capítulo 4


Shepard se marchó de aquella plaza sin ni siquiera despedirse del almirante, simplemente siguió andando por aquellas calles. Intentó evitar cruzar las miradas con los refugiados, que la miraban como si se tratase de una divinidad, de una heroína.
SI fuera así, podría rescatar a su tripulación.

Esos pensamientos solo hicieron que se sintiera mas apenada consigo misma. Había perdido todo lo que tenía en la guerra. Y nunca lo podría recuperar. Ahora su vida carecía de sentido. Esperar. Esperar a que las flotas atrapadas en la Tierra se mataran entre ellas. Esperar a que la flota turiana y la quariana se murieran de hambre debido a la escasez de alimentos dextro. A que todo el esfuerzo que había realizado durante todo ese tiempo hubiera servido solo para caer en una situación todavía más deprimente: la incertidumbre.

No podía quedarse quieta, sin hacer nada. Era una soldado, no valía para hacer demasiadas cosas más. Si esto salía bien después de todo, tendría que empezar a construir una vida normal, casarse y quizás tener hijos... Retirarse del servicio activo y dejar a los cadetes tomar su lugar.

Pasara lo que pasara, ella no saldría ganando en ningún sentido.
Decidió simplemente sentarse en el bordillo de una calle, contemplando los edificios viejos y derruidos de la ciudad.

Uno de ellos despertó su atención.
Era una tienducha bastante simple pero en buen estado, con unas cortinas en las ventanas y una persiana en la puerta. Encima de ella, había un letrero en el que ponía "CERRADO". Por el aspecto, no parecía muy vieja.

¿Qué clase de tienda habría abierto en plena invasión segadora a la Tierra? En medio de su curiosidad, una detonación pequeña se oyó en el interior , y un flash blanco iluminó las ventanas.

Shepard se levantó rápidamente y se acercó despacio al local. Tiró suavemente del pomo y la puerta se abrió. Todo estaba sumido en la oscuridad.
Apuntando con su linterna, vio una caja registradora y varios estantes con cables, tornillos, llaves inglesas y pilas. A primera vista, parecía una ferretería.
En el suelo había muchas piezas de componentes electrónicos desperdigadas por el suelo. Intentó no tropezarse, y alcanzó a duras penas una puerta que desde luego nada tenía que ver con el resto de la tienda.

Una puerta de roble macizo con un pomo de aluminio y un cartelito con una mala ortografía que recordaba que era un área sólo para empleados. La comandante, tras unos segundos de silencio, la abrió. Su sorpresa era mayúscula.

Una enorme alfombra roja cubría toda la habitación. Iluminada por lo que parecía ser una lámpara colgante con forma de bola de discoteca. Había tantas estanterías con baratijas (lámparas de lava, máquinas de bolas de chicle, muebles diminutos, figuritas, un violín de veinte centímetros....) que era imposible no chocarse con alguna.
Aparte de eso, los muebles eran bastante variados. Sillones de agua y una silla con forma de huevo que se podía cerrar parecían ser los únicos asientos. En la derecha de la habitación había lo que parecían ser máquinas tragaperras y una mesa de billar. En la izquierda sólo había estantes con una inmensa colección de cómics y libros de fantasía: Fornax, Mitología turiana, los veinte primeros volúmenes de Historias de la Cripta, un libro enorme en el que ponía Universo fantástico, Anatomía femenina de todas las especies, Cómo cuidar a tu hámster espacial....

En el centro de la estancia había una cama redondeada, también de agua, con varias almohadas de color rosado. Cerca de ésta, una mesita de noche con un despertador con forma de cohete espacial.

A ambos lados de la estancia también había dos escaleras de caracol en un ángulo extraño que daban a una planta de arriba con gran cantidad de puertas de todas las formas y los colores. Incluso había una puerta con forma triangular.

-¿Quién eres?-dijo una voz ligeramente aguda detrás de la comandante, la que recibió un susto de muerte.

-Perdón...lo...lo siento mucho. Sólo tenía curiosidad por saber cómo era esto por dentro.
-No has respondido a mi pregunto-dijo la voz con un tono de picardía.

-Soy la comandante Shepard, primer espectro humano y marine de la Alianza número...

-Sé quién eres- dijo aquella persona, ahora menos irritada- Permíteme que me presente.
Shepard se dio la vuelta y vio a un quariano con una armadura de color granate, de pie en una posición rígida.

-Yo me llamo Daniel.

Por favor, Identificarse o Crear cuenta para unirse a la conversación.

9 años 7 meses antes #124579 por deadbeforedawn
Capítulo 5

-¿Daniel?- dijo la comandante levantando una ceja- Un nombre extraño para un quariano.
-Es una larga historia.
-Tengo tiempo- le replicó ella con tono de interés.

"Como cualquier otro quariano que se precie, yo crecí en la flotilla, en la nave conocida como la Rayya. Desde que era un niño mostré una inteligencia notable: a los 6 años ya sabía hacer ecuaciones de segundo grado. Cuando tenía trece me interesé por la tecnología geth y decidí trabajar con algunos de ellos que aún estaban inactivos. O eso creía yo por lo menos. Hubo un ligero incidente: con ligero quiero decir que hubo cinco heridos y un muerto. A pesar de ser joven, los almirantes no tuvieron ninguna piedad conmigo. Fui exiliado"
"Triste y apenado, conseguí viajar a duras penas escondido en un crucero de la Alianza a la Tierra, más concretamente a la pintoresca ciudad de Londres. No tuve mucha suerte, pero tras varias semanas de vagabundear y mendigar, fui recogido por un matrimonio humano que no se podía permitir tener ningún hijo. Fui bautizado como Daniel. Fueron los años más felices de mi vida: trabajé como mecánico en el negocio de Dave, leí mis primeros libros de poesía, aprendí mucho.... Hasta me compraban comida dextro para mí solo. "

"Sin embargo, mi vida dio otro dramático giro. Mi familia y yo fuimos a una colonia humana a pasar las vacaciones hace unos siete meses. Quien iba a saber que iba a ser atacada por los recolectores. Conseguimos acercarnos a duras penas a una nave, pero cuando me giré, mi padre estaba petrificado en el suelo, con una especie de pequeño insecto recorriéndole el cuello. Mi madre intentó huir, pero varios drones le agarraron con violencia. Inmóvil, no se me ocurrió otra cosa que huir. Los dejé atrás. Volví a la Tierra. No me hizo falta indagar mucho para saber que tú andabas investigando el tema con Cerberus, y tampoco me llevó demasiado entrar en su red de datos y descubrir que aquellas criaturas eran esclavos de los segadores. Había oído hablar de ellos. Un quariano me contó que eran los dioses de los geth. Desde aquel entonces, dediqué mi vida a investigar sin descanso a los segadores. Su tecnología, su método de cosecha de especies, su existencia en general se convirtió en el eje principal de mi vida."

-Ahora sin embargo- dijo Daniel aclarándose la garganta- me gustaría saber por qué has entrado en mi morada.

- No sabía bien dónde meterme- dijo ella. Nadie, ni siquiera la Alianza en la que se supone que he confiado es capaz de ayudarme.

-¿Qué sucede exactamente?- le replicó el quariano-

Shepard le explicó que su fiel tripulación y sus compañeros se habían quedado atrapados en un planeta selvático, y la Alianza le había prohibido instalar un módulo segador por miedo al riesgo de que ocurriera algo.

El quariano recorrió la habitación con los brazos cruzados, se giró rápidamente y dijo:
-¿Sabes?, me parece que yo puedo ayudarte.

-¿Cómo?-respondió ella incrédula-

-Soy uno de los mejores ingenieros que ha dado la Flotilla. No será difícil instalar tecnología segadora funcional sin problemas. Pero claro, no creo que tú y yo podamos colarnos en uno de esos leviatanes sin ayuda. Los soldados de la Alianza estarán por ahí. Necesitaremos ayuda.

-¿De quién?- preguntó ella incrédula-

-¿Alguna vez has oído hablar de los nigromantes?

Por favor, Identificarse o Crear cuenta para unirse a la conversación.

9 años 7 meses antes #125758 por deadbeforedawn
Sólo venía a decir que estoy algo ocupado con exámenes y no puedo escribir mucho aquí, pero cogeré un ratito libre pronto :)

Por favor, Identificarse o Crear cuenta para unirse a la conversación.

Tiempo de carga de la página: 0.210 segundos
Copyright © 2011/2020 Universo Mass Effect. Todos los derechos reservados.
Contacto: contacto@universomasseffect.es
Mass Effect es una propiedad intelectual de EA International (Studio and Publishing) Ltd. Todos los derechos reservados.
Free Joomla! templates by Engine Templates