En Rodas en 1522 tuvo lugar uno de los asedios más largos de la historia cuando el Imperio Otomano con una fuerza de entre 200.000 y 300.000 hombres asedio durante seis meses la fortaleza de la isla. Durante dicha batalla el sultan usó una cantidad inusitada de recursos y medios para vencer la plaza, mando forjar cañones expresamente para tumbar las murallas y tenía una flotan gigantesca bloqueando el acceso (pero que no impidió que al menos una vez se colara una flota para surtir de mercenarios y suministros) Dicho asedio fue una gasto increible de recursos, pero que liberó levemente a los reinos cristianos del empuje del Gran Turco, tiempo que apenas provecharon algunos.
¿Pero que fuerza podria soportar semejante asedio? ¿Qué nación desafiaria a la principal fuerza militar del mediterraneo?
La respuesta, es ninguna razón, sino una orden militar, la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, la actual (y si habeis leido bien, he dicho actual, porque aún existe) Orden de Malta, la que es responsable indirecta de las cruces de ocho puntas que se aún pueden ver en alguna farmacias antiguas y es considerada a día de hoy la OGN más antigua del mundo.
Con 500 caballeros y entre 3000 y 5000 mercenarios y milicianos aguantó durante 6 meses el envite del gran turco practicamente sola y al final decidió rendir la plaza y salvar la orden (que habría caido casi en su totalidad allí, los unicos que no habrian muerto allí habrian sido algunos caballeros que estaban pidiendo apoyo el algunas cortes y un grupo de unos 50 que no murio alli, sino llendo en barco hacia la isla para luchar contra los otomanos, cuando su barco su hundió en una tormenta).
Del asedio se cuenta una leyenda, muy conocida en la isla, que narra como un caballero rompio su voto de castidad y yació con una mujer y tuvo dos niños, durante el asedio la mujer vio morir a su amado, volvio a su casa mato a sus niños y regresó donde estaba el cuerpo de su amado, se vistió con su armadura y luchó contra los turcos, cuando la decapitaron de un golpe de cimitarra su cabeza se salio del yelmo y horrorizo a los jenízaros que salieron huyendo.